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SkiWoman

01/11/2018

Aunque ya dedique hace un par de años una entrada a este tema, he decidido volver a escribir sobre una parte crucial del esquí que en ocasiones no se tiene en consideración.

El núcleo del esquí.

En los últimos 40 o 50 años los fabricantes han explorado un montón de materiales diferentes para la construcción de esquís. Algunos han tenido poco éxito y ciertos materiales siguen utilizándose prácticamente sin cambios. En mis cursos siempre digo que el núcleo es la parte más importante del esquí, la que le confiere el caracter y rollo. El material más común utilizado es la madera, que sigue definiendo la flexión, respuesta elástica y torsional al esquí.


La madera.

La madera es un polímero natural. Pocos deportes siguen manteniendo este material como el eje de su producción, todavía recuerdo mi primera raqueta de Donnay fabricada en madera, por supuesto! Este material es caro y parece inconcebible que se siga usanso pero, por el momento, no han descubierto otro material que reuna sus propiedades. Sencillamente es perfecta para construir esquís.

La primera característica destacables es su capacidad para almacenar energía. Cada vez que flexamos el esquí a la entrada de un giro se generan una serie de cargas que a veces son descritas como "pop". Los núcleos de espuma que se han desarrollado no son capaces de recoger esta tensión y devolverla al salir del giro.

Por otro lado está la rigidez, muy diferente de la que tiene la fibra de vídrio o carbono. Las vibraciones se amartiguan mejor en la madera y el esquí se vuelve más estable. También en comparación con la espuma se estropea menos con el uso, es decir, aguanta más tiempo activa y mantiene el "nervio".

El tipo de madera utilizada varía según el uso que vayamos a dar al esquí, nivel del usuario al que está orientado, etc. Pueden usarse varios tipos de madera en la construcción de un mismo núcleo y laminarse de diversas formas para dar una determinadas características de conducción al esquí.

El núcleo de espuma

El problema con los núcleos de madera es que son caros, por lo tanto, los esquís de gama baja, donde el rendimiento no es una prioridad, suelen ser de otros materiales. Uno de estos materiales es el shiftfoam o espuma, es un material barato que se inyecta (PU) en los moldes de construcción pero que tiene algún inconveniente. Por lo general, pierde rigidez con el tiempo, no es tan resistente a la vibración y no tienen el "pop" de la madera.


La espuma de Alto Rendimiento.

No todas las espumas son iguales, a diferencia de Shitfoam, algunas espumas están diseñadas cuidadosamente para tener una alta resistencia y peso excepcionalmente bajo. Aunque estas espumas de gama alta suelen ser bastante caras, tienen una combinación única de propiedades. A veces se puede tener una sensación "metálica" al esquiar con estos núcleos. Puede combinarse con madera para conseguir lo mejor de los dos mundos: esquís ligeros y con buena amortiguación.


Las capas de laminado.

Una vez visto el núcleo del esquí pasamos a hablar de otros materiales y fibras técnicas que lo constituyen.

Estos materiales se colocan alrededor del núcleo confiriendo al esquí rígidez torsional, reparto de cargas, elasticidad, etc. Así encontraremos polímeros termoplásticos como el polietileno de la suela o el ABS del sobrecanto. Polímeros termoestábles, como el epoxy, el pegamento que une todo el conjunto de capas, incluido el núcleo. Fibras técnicas, como la de vidrio, carbono, kevlar, etc. Y metales como el titanal.

De todas estás fibras técnicas, la más utilizada es la fibra de vidrio, probablemente el 90% de los esquís la usan. El motivo es que aporta mucha rigidez, entre el 50-80% de la rigidez total y es difícil que ser rompa. En su estado natural es blanca, pero cuando entra en contacto con el epoxy se vuelve transparente, de modo que se identifica muy bien encima de la madera. La fibra de vidrio es barata pero su desventaja es el peso.

La segunda fibra más común es el carbono, muy de moda actualmente. De hecho, en los últimos 10 años está omnipresente en la industria automovilística, en la fabricación de bicicletas, o cañas de pescar. Su precio es mayor que la fibra de vidrio pero es mucho más ligera e igualmente rígida. Esto se hace especialmente importante en esquís de fondo, travesía y splitboards, donde el peso es importante. Un problema del carbono es que durante la flexión - extensión del esquí se producen fuertas de compresión y tensión. Este estrés, debido a su gran rigidez, provoca que el carbono sea propenso al pandeo. La solución que han encontrado los fabricantes ha sido colocar tiras de carbono en lugar de láminas. Esto ayuda a reducir el peso total sin sacrificar dinero, porque la realidad es que se utiliza en tan pocas cantidades que el usuario no nota la diferencia a no ser que acumule ascensos muy importantes cargando los esquís.
Aramidas.
Hay un tipo de aramida que se utiliza habitualmente por la industria del esquí y el snowboard con los nombres comerciales de Kevlar y Nomex. Estas fibras se usan en los chalecos antibalas y equipos de protección contra incendios, pero tienen otras propiedades que los hacen excelentes para la construcción de esquí. Las aramidas son más ligeras que la fibra de vidrio para una rigidez dada, pero mayormente se elige por su capacidad de amortiguar las vibraciones y absorber los impactos. Debido a su alto precio, rara vez se utiliza en grandes cantidades, pero puede tener enormes efectos en el diseño de esquí.

Hasta aquí, la segunda entrega de estos post dedicados a la construcción del esquí. En la próxima entrada hablaré de otros materiales que terminan por configurar un esquí: el top sheet y otros polímeros como el ABS, la resina fenolítica, etc.

 

Mariajo Rodríguez

SkiWoman

 

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