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Pico Murcia con esquís de travesía.

Routes

18/10/2012
Pico Murcia con esquís de travesía.

Esta semana hemos celebrado el Día Internacional de las Montañas. El Pico Murcia es un paraíso que debes conocer si te gusta foquear.

Era un proyecto pendiente porque tiene muy buena reputación para esquiar. Es una montaña palentina de 2.341 metros a la que accedimos desde el pueblo de Cardaño de Arriba. Con los esquís a la espalda salimos del aparcamiento seguiendo una pista, pero he de decir que no nos habiamos molestado en mirar en un mapa por donde ir. En el hotel nos habían dado unas indicaciones, pero fieles a nuestra costumbre nos fuimos de la ruta nada más empezar. Gracias a que encontramos a unos senderistas, encarrilamos la excursión pero con 2 horas extras de esquís a cuestas. Siempre me he tomado estas meteduras de pata como parte de la aventura y un plus de entrenamiento. Si, soy positiva.

                             

Por fín divisamos el Murcia al fondo del valle, tiene la típica forma piramidal que mola mucho. Nos habían dicho por donde subir y la bajada dependía de nuestro nivel de esquí, habría que decidirse al ver la pala desde la cima.

A veces tengo una gracia oculta que saco a relucir en momentos impredecibles. Fue al llegar a la base del pico cuando me dió por sacar el móvil y hacer dos grabaciones consecutivas. Una en la que explicaba que "esa era la montaña que ibamos a subir" y otro celebrando la montaña "que acababamos de bajar". En el fondo no me creía que, a la una de la tarde de un mes de abril, con 2 horas de más a nuestras espaldas (y nunca mejor dicho), subiesemos ese pedazo de pico finalmente.

                                     

La subida fue muy penosa, la nieve estaba blanda en las laderas soleadas y la pendiente es considerable. La verdad es que el paisaje es tan alucinante que, cuando dejas de resoplar y levantas la vista entiendes porque has de seguir adelante. Me ayudó a alcanzar la cima mi compañera de aventuras que a base de contar pasos y descansar me hizo llegar al collado de Valcabe. Allí le dije que me quedaba, estaba muerta. Con la silueta del Espigüete delante de mi, descansé, comí algo y me hidraté.

Al cabo de un rato empecé a pensar en lo que me estaría perdiendo allí arriba, no podía quedar tanto. Dejé los esquís, la mochila y subí caminando a la cima que estaba a menos de media hora. Allí se me encogió el estómago cuando ví la panorámica de 360º. Se puede ver todo, Picos de Europa, la montaña leonesa, el Curavacas...Más allá de las cimas que se encuentran en el Macizo de Fuentes Carrionas, se extendía la meseta castellana arida y sin nieve, el contraste era increible. Me dió un subidón y decidí bajar a por las tablas y rematar aquella faena.

                             

Decidimos bajar por la cara NE, con la pateada que nos habíamos metido no queríamos renunciar al desnivel y longitud de aquella pala. Hacía frío y la nieve estaba dura, a los pocos metros de iniciar el descenso se me soltó una tabla al engancharse a una formación de hielo. Pasé miedo, la pendiente es muy pronunciada y nunca me había calzado el esquí en su sitio tan comprometido. De un tiempo a esta parte siento vértigo cuando estoy en altura. Me pasa muchas veces que al llegar a una cima no puedo asomarme porque me revuelvo. Superado el trance seguimos bajando y la nieve pasó a ser más blanda y fácil de esquiar. Ese día comprendí que unos buenos cantos me iban a librar de pasar meterme en un lío y pasarlo mal, ahí nació la idea de Ski Vegarada. Estuvimos pendientes de sortear unos farallones rocosos para no acabar en el abismo y todo fue bien. (Verde, subida. Rojo, bajada).

Cuando vuelves al arroyo que cruza el valle y ves lo que has bajado no te lo crees. Me considero montañera y esquiadora de pacotilla, sólo buen tiempo y sin apuros importantes. Lo único que pongo es voluntad y físico, pero no estoy por la labor de ganar medallas. Mi cabeza sufre más que mis piernas y mis pulmones, pero sé que la recompensa es incomparable.

Casi 1000 metros de desnivel de subida y bajada, una gozada, otro reto superado. El pico Fraile que habíamos esquiado ayer, había sido un buen calentamiento para superar esto. La cerveza sabe mejor después de un día así.

 

 

 

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