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Mamá quiero ser Skiman / Skiwoman

Ski Tech

21/09/2017
Mamá quiero ser Skiman!

En un tono irónico y personal, hago un repaso por las actitudes y aptitudes de esta singular profesión de la que nos gusta presumir.

Si alguien está leyendo estas líneas debe saber que no voy a dar una receta, un camino a seguir, más bien todo lo contario. Es un plan de huída, una serie de dificultades a tener en cuenta frente a la poesía de "dedicarte a tu pasión". Algunos de estos inconvenientes no los tuve en cuenta a la hora de establecerme, creo que puede ayudar a otros a dilucidar si embarcarse o no en una profesión así.

La vida misma.

1. En primer lugar tus clientes te van a poner a prueba constantemente. Vamos a imaginar que no eres una mujer, aún así también lo harán. Como nadie nace aprendido te van a pillar en alguna, así pues, tienes la opción de "romperles el corazón" poniendo en evidencia tus limitaciones y simplemente ser sincero/a, o hacer el papel de tu vida. Los clientes cada día están más informados e incluso mal informados, pero a ver quien tiene el cuajo de decírselo.

Lo interesante para ti será darle la vuelta a la situación y aprender gracias o a través de ellos. Pero en definitiva, un gran ojo detrás de una lupa te observará para juzgar tu experiencia. Después tomarán una decisión y la comunicarán. Como sabes lo bueno se lo contarán a 2 amigos y lo malo a 10.

Entonces, ¿cuánto vas a esforzarte y/o invertir en aprender de manera sistemática? Para tu abuela lo haces todo bien, pero ¿cómo te afectará la crítica o qué te pongan en cuestión?


2. Moda primavera/verano. En algún momento de mi carrera profesional por cuenta ajena vestía traje de chaqueta a diario. El cambio ha sido bastante radical, prácticamente llevo las uñas negras de octubre a junio. Cuando termino el día tengo la cara negra como un minero de Fabero (León). La causa es el polvillo de la máquina de cantos que utilizo, emulsiones, impregnaciones y cosas de ese orden. En ocasiones me sorprendo merendando con unas manos de dudosa higiene. Ahí es donde la frase: lo que no te mata..engorda se hace valer.

Es decir, glamour cero. Ropa mojada, sucia y un ambiente de trabajo guarrindongo que hay que saber mantener a raya. Dos limpiezas generales del taller en mitad de la temporada son un must si no quieres que te "coma la mierda", como se diría vulgarmente.

Piensa si eres capaz de trabajar con frío, respirando cosas no buenas ni bonitas, si tienes ahorros suficientes para comprar acciones de Neutrógena (crema de manos) te merecerá la pena ser accionista o si aguantas de pie un rato largo, estás fuerte para cargar esquís una y otra vez, etc, etc.


3. Las cosas pueden salir mal. Por muy optimista que seas más tarde o más temprano vas a cometer un error, es de humanos. Ese día vas a sudar, te va a subir la tensión y vas a maldecir, pero el caso es que errando se aprende mucho.

La cuestión es: ¿tienes el valor de equivocarte? Porque aunque no lo tengas y seas de los que navega siempre por aguas conocidas, puedes cometer errores en cualquier proceso aunque lo hayas repetido con éxito muchas veces. Es importante que valores tu tolerancia al fracaso o a la frustración, habilidad para superar obstáculos, creatividad para dar con soluciones diferentes y niveles o stock de suerte en la vida.


4. Rico no vas a hacerte. Para tus clientes sus esquís, su material en general, siempre van a estar "bastante bien" hasta un punto hilarante. Pero también funciona al revés (esto es menos frecuente pero hay frikis ahí fuera). Cómo "no hay que hacer casi nada, tampoco ha de llevarte mucho tiempo".

Tu misión será hacerles entender que no les cobrás por el tiempo que tardas, sino por lo que sabes. Sólo puedo desearte la mayor suerte del mundo ¿Cómo andas de asertividad? ¿Y de retórica? 


5. Más vale maña porque sino es mejor que te dediques a otra cosa. Para esta profesión hay que tener buena vista y tacto en sentido estricto, son importantes a la hora de valorar el trabajo. Si eres de temperamento impaciente, vamos mal. Ser skiman o skiwoman, requiere de altas dosis de paciencia, disfrutar tanto el proceso como el resultado, gusto por el detalle y cierto perfeccionismo funcional. Es decir, si sabes que puedes hacerlo mejor, repitélo y hazlo mejor. Este es otro motivo por el que no vas a hacerte rico. 


6. Si no te gusta pasar frío en la montaña, sentir la nieve en el rostro, madrugar, hacer cola para subir en el telesilla o foquear, dedicate a otra cosa por favor. Tienes que estar obsesionado/a con esto, de un modo sano y cuerdo.

Conozco a un monitor de esquí que abiertamente te dice: "si no me pagan, no esquío". Aprecio la sinceridad, pero personalmente preferiría asistir a clases con un instructor/ a realmente apasionado por este deporte.  Pues con esta profesión pasa algo similar, tienes que sacarle el gusto a subir a probar tu propio material, cuando has usado una impregnación o una cera nueva. Testar el comportamiento de tu equipo en condiciones diferentes o que te falte el tiempo en tapar los tajos que les has hecho a las suelas de tus tablas después de una aventura en la nieve. 

¿Sientes esa pasión? ¿Te ves 365 días pensando en la nieve aunque estés en la playa? ¿Prefieres cambiar de esquís que de cortinas del salón?


Como el riesgo de la exhaustividad me pisa los talones, aquí lo dejo. Espero haber desanimado a los que no harán de esta profesión algo respetado y apreciado. Por contra, conjuro a quienes quieren desarrollar su talento en esta bella profesión y colaborar en su profesionalización y dignificación. Por cierto, para cuándo una ¿Asociación de Profesionales de la Nieve en Castilla y León?
 

Mariajo Rodríguez

SkiWoman

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